Tu competencia acaba de publicar.
Esa es tu lista de prospectos.
Cuando alguien reacciona a un post sobre el problema que tú resuelves, se está identificando solo. No tienes que adivinar quién tiene el problema: acaban de decirlo en público. Pega la URL y llévate a cada uno con su correo de trabajo.
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Por qué la gente interesada se te escapa.
Todavía no tienes equipo de prospección
Eres tú, y el tiempo que le quitas a construir producto. Armar una lista a mano es media semana; media semana que no estás vendiendo ni construyendo.
Las listas compradas no funcionan
Nadie en esa base pidió saber de ti, y se nota desde la primera línea. Escribes a mil personas para que te contesten tres, y de paso quemas la reputación de tu dominio.
Tu audiencia propia apenas empieza
Publicar todos los días funciona, pero tarda meses en devolver algo. Mientras tanto necesitas hablar con gente esta semana, no en el segundo trimestre.
De dónde sacan la lista los fundadores
El post que le funcionó a tu competidor
Si a 400 personas les interesó cómo resuelve él el problema, a esas mismas les interesa cómo lo resuelves tú. Es la audiencia que tu competidor construyó y pagó.
El líder de tu industria que ya explicó el problema
Alguien con más audiencia que tú publicó sobre el dolor que tu producto quita. Quien reaccionó a eso ya entendió el problema — te ahorras la mitad de la venta.
Tu propio anuncio de lanzamiento
Ese post donde contaste la nueva versión y te felicitó medio mundo. Los que felicitaron son gente que te conoce y que nunca volviste a contactar.
Lo que necesitas para decidir a quién sí.
Un fundador no necesita a las 300 personas: necesita a las 40 que pueden firmar. Seniority y tamaño de empresa son las dos columnas que separan una lista de una lista que vale la pena trabajar.
Son los que más se usan en este caso; cada fila trae veinte campos en total. Cada campo se llena donde el dato existe — no toda fila tiene todos.
Pagas por correo entregado. Nada más.
Sacar los perfiles va incluido. Lo único que descuenta de tu cuota es cada correo de trabajo que sí encontramos. Se reinicia cada mes y cancelas cuando quieras.
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Lo que suelen preguntar.
¿Puedo usar los posts de mi competencia?+
Sí. Cualquier post público de LinkedIn sirve, seas o no el autor. Pegas la URL y ya. En la práctica es el uso más común: el trabajo de construir audiencia ya lo hizo alguien más y tú aprovechas la señal.
¿Qué le escribo a alguien que reaccionó a un post ajeno?+
Que viste que le interesó ese tema, y tu punto de vista sobre él. No hace falta fingir que se conocen: la reacción es pública y reciente, y es un motivo real para escribir. Eso ya te pone por encima de cualquier correo frío.
¿Sirve si vendo a empresas grandes con ciclos largos?+
Ahí es donde más sirve, porque el problema no es cerrar rápido sino encontrar a la persona correcta. La lista trae puesto, empresa y seniority, así que puedes quedarte solo con quien tiene el nivel para mover una compra.
Las dudas generales —de dónde salen los correos, si falta gente en la lista, qué cuenta como un email— están en la página principal.
El post que te va a dar tus próximos clientes ya se publicó.
Búscalo, pega la URL y en minutos tienes a quién escribirle. Sin tarjeta.